¿Son las tarjetas de crédito el diablo en forma de plástico? Si escuchas a algunos gurús, te dirán que las cortes todas. Pero la realidad es que, si sabes usarlas, son una herramienta poderosa. Si no… bueno, son la forma más rápida de hipotecar tu futuro.
La diferencia entre un arma financiera y una trampa mortal está en cómo la usas. Hoy vamos a ver las reglas del juego.
Crédito vs. Débito: No es tu dinero Lo primero que debes grabarte a fuego: cuando pagas con débito, usas TU dinero. Cuando pagas con crédito, usas el dinero DEL BANCO. Y el banco no es tu amigo, es un negocio. Si te prestan dinero, esperan que se lo devuelvas. Si tardas, te cobrarán intereses que harían llorar a un usurero (a veces superiores al 20% TAE).
La Trampa del «Pago Mínimo» Este es el truco más sucio. El banco te dejará pagar una cuota muy pequeña cada mes (ej. 25€) por una deuda de 1.000€. Suena genial, ¿no? ¡ERROR! Si haces eso, estarás pagando intereses durante años y acabarás pagando esos 1.000€ tres veces.
- Regla de oro: Paga siempre el 100% de la deuda a final de mes. Configura el «pago total» en tu app bancaria. Así, el crédito te sale gratis (0% interés) y aprovechas las ventajas.

Beneficios de usarlas bien (Totaleros) Si eres un «totalero» (alguien que paga todo a fin de mes), las tarjetas tienen ventajas:
- Seguros gratuitos: Muchas incluyen seguros de viaje o de compras.
- Puntos y Cashback: Algunas te devuelven dinero por tus compras.
- Historial: Demuestras al banco que eres solvente para pedir una hipoteca en el futuro.
Conclusión Una tarjeta de crédito es como una motosierra: muy útil para cortar leña rápido, pero si te descuidas te puedes cortar una pierna. Úsala solo si tienes la disciplina de pagar todo a final de mes. Si no, quédate con el débito.
