Entras en Twitter o lees noticias económicas y ves gente hablando de PER, EBITDA, Blockchain o Volatilidad. Inmediatamente, tu cerebro se cierra y piensas: «Yo soy de letras», «Esto es para gente rica con traje» o «Seguro que meto la pata y lo pierdo todo».
Bienvenido al club. Casi todos los que hoy invierten empezaron sintiéndose así.
El mito del experto
La industria financiera se ha encargado durante décadas de usar un lenguaje complicado para justificar sus comisiones. Si te hacen creer que invertir es tan difícil como la física cuántica, les pagarás gustoso para que lo hagan por ti. La realidad es que las buenas inversiones son aburridas y sencillas. No necesitas entender gráficos complejos. Solo necesitas sentido común, constancia y automatización.
Nadie nace sabiendo
Warren Buffett, el mejor inversor de la historia, compró su primera acción a los 11 años, pero admite que «perdió el tiempo» antes de eso. Tú tienes una ventaja: Internet. Hoy en día, puedes aprender en una tarde lo que a nuestros padres les costaba años descubrir.
Cómo quitarse el miedo
La mejor forma de aprender a nadar es tirarse a la piscina (en la parte que cubre poco).
- No inviertas tus ahorros de vida de golpe.
- Empieza con 50€.
- Abre una cuenta, compra una participación de un fondo o una fracción de acción.
- Verás cómo sube 0,20€ o baja 0,10€.
- Perderás el miedo escénico. Una vez que tu dinero está dentro, tu interés por aprender se multiplicará por diez.
No dejes que el miedo a parecer «tonto» te impida ser libre financieramente.

