En España tenemos grabada a fuego la frase: «Alquilar o comprar es tirar el dinero». Nuestros padres nos lo repitieron mil veces. Pero los tiempos han cambiado, y las matemáticas financieras también.
La trampa de la compra
Comprar una casa no es solo pagar la hipoteca. Es pagar impuestos (ITP/IVA), notario, registro, reformas, IBI anual, comunidad y derramas. Además, te ata a un lugar durante 30 años. Si te sale un trabajo genial en otra ciudad, tener una hipoteca es un ancla pesadísima.
La libertad del alquiler
Alquilar te da flexibilidad. Y lo más importante: te permite invertir la diferencia.
- Imagina que la entrada de un piso son 40.000€. Si en lugar de darlos para la casa, los inviertes en un fondo indexado al 7-8% anual durante 30 años, podrías acabar con mucho más dinero que lo que valdría el piso revalorizado.

Conclusión
No hay una respuesta única. Si buscas estabilidad y echar raíces, compra. Si buscas libertad laboral y maximizar tus inversiones siendo joven, haz los números: a veces alquilar es la opción financiera más inteligente.
